L’assassí que estimava els llibres

Llibre recomanat per Rebeca Plana.

 

 

Un llibre com un bon arrós al forn

Cada novel·la de Martí Domínguez  és un cúmul de sensacions, imatges, colors, fervors,… I aquest llibre de Martí Domínguez és com una bona cassola d´arròs al forn, feta amb cura, cuita al forn de llenya, a poc a poc, amb brou de putxero del dia abans, on tots els ingredients són importants, la botifarra, la cansalada, la tomaca, els cigrons,…,el brou que ho compacta tot, i com no, l’arròs. Tot dins d´eixa cassola d´herència familiar, que passa de pares a fills d´allí al forn…. Ho torne a dir: aquesta novel·la és com una bona cassola d’arròs al forn.

En “L´assassí que estimava els llibres” es parla de bones i males novel·les, d´art i d’artistes, de la manca de cultura d’una societat, del camp i de la gent del poble, dels horts, de la família, de pares i fills, i de sexe. Hi ha molt de sexe. D´eixa vida tan classista que encara a l´any 2017, (la novel·la es desenvolupa al 2008) existeix. Així Martí Domínguez ens dispara al cor a boca canó amb aquesta “novel·la policíaca”, i cadascú descobreix una cosa distinta.

Vaig conèixer per primera vegada l´obra de Martí Domínguez amb un conte titulat “L´instrument del diable” el qual guarde amb molta cura, un llibret que hauria de ser llegit a tots els nostres instituts. Després vaig llegir Peiximinuti, on vaig aprendre de la nostra natura. Un bell recull dels articles que escrivia a la revista El TEMPS. Vaig seguir llegint les seues novel·les: les primeres relacionades amb personatges històrics. Com ara “El retorn de Voltaire”, magnífica. Amb “La Sega” va recollir un bon grapat de premis. Una novel·la dura, on es parla de la repressió franquista, de coses “que no s’han de parlar, millor enterrar”. Premi de la Crítica Catalana i el Premi de la Crítica de Serra d’Or, entre altres.

“L´assassí que estimava els llibres” pega la volta i revolta. Una radiografia espectacular de la nostra societat, on els intel·lectuals semblen peixos fora de l’aigua. Martí Domínguez cita Voltaire: “Qui no té el caràcter del seu temps/ Del seu temps té

tota la desgràcia”. Això mateix. Aquest és el tema de la novel.la: la insuportable soletat de l’artista, de l’home de  lletres, en un món que viu d’esquenes a la cultura.

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Rebeca Plana

Historia de las Españas.

Libro recomendado por Salvador Vives López (CEO) Tirant lo Blanch.

 

 

La verdad es que nuestra actual situación política hace que la lectura del libro que comento sea más que oportuna. La tensión entre nacionalismos periféricos (especialísimamente el catalán) y el nacionalismo español vuelve a estar en máximos y ello obliga a reflexionar sobre España, sobre las Españas sobre nuestra forma de organización política y sobre cómo hemos llegado hasta aquí. Y en este contexto la “Historia de las Españas” en su condición de obra periférica, hecha desde la periferia y que explica especialmente la evolución de la España periférica ofrece muchas claves interesantes.

La “Historia de las Españas” no es una historia convencional, lineal, al uso. Por el contrario, el libro tiene dos ejes bien claros: Por un lado concentra gran parte de sus textos en determinados momentos históricos (la formación de los reinos peninsulares, los Austrias, El siglo XIX, la transición…) que nos ayudan a comprender muy bien la evolución de España o de las Españas según la denominación que el libro sugiere. Pero en la obra se añaden determinados artículos que reflexionan sobre aspectos especialmente relevantes sobre la conformación político territorial de España.

Dentro de este segundo grupo se puede leer una introducción maravillosa del profesor Josep Fontana, una reflexión muy bien argumentada y documentada sobre el uso (y abuso) de la historia escrita por el profesor Pedro Ruiz. En este capítulo resulta especialmente atractiva la contraposición de ideas entre Azaña y Ortega sobre España y/o las Españas – y sobre la situación de Catalunya en concreto-que se manifiesta muy claramente con motivo de la aprobación del Estatuto de Autonomía de Catalunya en la II República. Se reproducen a día de hoy idénticas posiciones de fondo sobre “El problema catalán”, eso si argumentadas con mucho menor nivel intelectual.

Además, el libro cuenta con un capítulo de los profesores Alcaraz y Romero que proyecta la obra hacia el futuro de forma indisimulada reflexionando sobre el modelo autonómico vigente, sus carencias y sus posibilidades de futuro, así como una reflexión final del profesor Gagnon sobre la gestión de los estados plurinacionales. Para mí en realidad el fondo de la cuestión.

Me han interesado todos y cada uno de los capítulos históricos de la obra, comenzando por escrito por el profesor Antoni Furio sobre la formación de los reinos peninsulares en el que se pone de manifiesto la gran heterogeneidad social, política y cultural de los reinos que poco a poco fueron conformando un Estado común. El escrito por el profesor Antoni Simon sobre la crisis de 1640 donde se nos habla de la independencia de Flandes, Portugal y …. Catalunya. Los textos sobre la relación entre metrópoli y colonias , sobre al absolutismo borbónico y sobre la concepción de Estado que proyecta la Constitución de 1812 son altamente ilustrativos .Y por supuesto el escrito por el profesor Borja de Riquer sobre el importantísimo siglo XIX donde queda manifiestamente claro que el liberalismo español no supo o no pudo conformar un proyecto moderno de nación (al estilo de la Alemana o la italiana con no menos divergencias culturales y políticas que la hispánica pero que fueron capaces de ahormar un proyecto común ) mientras en Catalunya y en el País Vasco se desarrollaban económica y socialmente según un modelo mucho más avanzado , mucho más europeo que contrapuso su propio status frente al insuficiente desarrollo español, lo que les condujo a generar un nacionalismo alternativo al nacionalismo español . Fíjense que otras comunidades con argumentos histórico culturales semejantes (Galicia, Valencia, Aragón, Navarra, Baleares) no han planteado un modelo global alternativo “nacional”. Y obsérvese que aun hoy las derechas nacionalistas periféricas poseen o parece que gozan de un componente de modernidad del que carece la derecha estatal.

El libro tiene además la virtud de que se puede leer por capítulos sin problema, pero cuando lo leemos completo la obra gana muchísimo en unidad y complejidad.

Cuando cerramos el libro no tenemos – al menos yo no he tenido- la sensación de leer un libro de historia, o al menos solo de historia. Al final el lector ha recibido una reflexión seria, meditada, ponderada sobre nosotros mismos, sobre los habitantes de las Españas y sobre nuestra auto-organización política. Una reflexión desde la historia pero que se proyecta hacia el futuro de forma evidente. Una reflexión que desde luego evita- y pienso debería contribuir a que se evite- el tratar temas complejos como si fueran sencillos y que pone de manifiesto la gran diversidad estructural de un puzle que parece permanentemente inacabado: Las Españas.

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El Libro de los Baltimore

El Libro de los Baltimore Joë Dicker   Editorial Alfaguara

Libro Recomendado por: Guadalupe Bohorques, Profesora de la Universidad de Derecho Constitucional y Ética   de la Universidad Europea de Valencia.

El Libro de los Baltimore  ha sido, sin duda y sin esperarlo, el libro del verano. La historia que narra, no solo está bien construida de principio a final, sino que tiene tal fuerza y capacidad de adictiva, que engancha irremediablemente, hasta la última de sus 447 páginas.

Su joven autor, Joël Dicker, cuenta la historia de Marcus Goldman, un joven escritor que viaja a Baltimore para pasar con su primo el día antes de que éste ingrese en prisión donde debe permanecer cinco años. En su viaje de vuelta, Marcus Goldman recibe una llamada urgente de su tío Saúl, con la noticia de que algo extremadamente grave ha ocurrido. Con este arranque, el autor va desvelando capítulo a capítulo los secretos de dos ramas de la familia Goldman: los Goldman de Baltimore, una familia de clase alta, rodeada de lujos, a quienes la suerte siempre ha sonreído, y los Goldman de Montclair, de los que forma parte Marcus Goldman, una familia de clase media que vive en una pequeña casa en el estado de Nueva Jersey. Marcus Goldman, ocho años después del drama que cambia por completo la historia de la rama de los Baltimore, busca la razones del ocaso de la familia y sus verdades más profundas.

La estructura de la novela es original porque más que en capítulos, el autor lo divide en cinco partes, a las que antecede un prólogo y concluye un epílogo. Cada una de las partes narra un fragmento de la vida de los Baltimore o de los Montclair , que como un rompecabezas , va conformando una unidad que solo se resuelve al final de la historia. Comienza así el prólogo en una fecha anterior a lo que llama recurrentemente, “el drama”. A ello le sigue una primera parte : El libro de la juventud perdida (1989-1997); la segunda parte: el libro de la fraternidad perdida (1998-2001); la tercera: El libro de los Goldman (1960-1989) ; la cuarta: El libro del Drama, donde sitúa verdaderamente el clímax de la novela (2002-2004); y una quinta parte llamada El libro de la reparación (2004-2012) , rematada con un epílogo que sucede el día de acción de gracias.

A lo largo de la novela se encuentran interesantes reflexiones sobre los personajes y el núcleo familiar donde el lector puede sentirse identificado y también algunas reflexiones sobre el oficio de escribir, que nos transmiten la pasión del autor por su profesión. Se trata de un thriller muy peculiar, escrito con un gran dominio de la estructura narrativa, casi cinematográfica, y resuelto de una forma magistral. Se trata también de una obra muy bien escrita con un fuerza narrativa tan brutal, que resulta difícil dejar de leerla.

Su autor, nacido en Suiza en 1985, se ha convertido en un fenómeno internacional, ya que otra de sus novelas, La verdad sobre el caso Harry Quebert, impactó a más de 3 millones de lectores y fue galardonada con los más prestigiosos premios de las Letras francesas y traducida a 38 idiomas, por lo que podemos afirmar que se trata de una novela y un autor extraordinario. 

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Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo de Rosa Sala Rose

LIBRO RECOMENDADO POR: Martí Domínguez

Los precipicios del horror

Este diccionario del nazismo se lee como un buen ensayo, porque aunque las voces son independientes, conectan unas con otras con gran habilidad y agilidad. La ensayista Rosa Sala escribe con soltura y elegancia, y se enfrenta con gran naturalidad a la descripción científica de las bases del nazismo, sin caer en extravagancias ni actitudes morbosas. En realidad, lo que la impele a escribir (y a nosotros a leer) es el deseo de entender las razones de este movimiento político, que originó tanta crueldad y perversidad. A menudo se ha banalizado el nazismo, y se ha tomado el nacionalsocialismo algo a la ligera, como si se hubiese tratado de un momento de obnubilación colectiva algo ridículo y del todo circunstancial. Sala explica como el mundo intelectual alemán participó casi al completo y como tras aquella parafernalia de cruces gamadas había una concepción cientifista del mundo. Las entradas dedicadas a Hitler, a la esvástica, a Mein Kampf, al espacio vital, son tan interesantes como inquietantes. Porque son muchas las similitudes y paralelismos de aquellos días con nuestro tiempo. Y como dice Rafael Argullol, en el prólogo: “Es importante asomarse a ella para reconocer, sin filisteísmo ni renuncias intelectuales, los precipicios del horror. Para no reincidir en la caída no basta con condenar. Lo valiente es comprender”. Hay que comprender, para alejarse del precipicio. Acantilado

 

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Rey de Picas de Joyce Carol Oates

LIBRO RECOMENDADO POR: Ana Vives López. Directora de contenidos de la editorial Tirant lo Blanch

 

Rey de Picas Joyce Carol Oates Editorial Alfaguara

Joyce Carol Oates nos presenta a Andrew J. Rush como un escritor de éxito sin más, que vive su éxito con deleite, con cierta envidia por autores de más éxito y una vida aparentemente aproblemática. La autora nos deja ver algunas debilidades y puntos de mediocridad del personaje, rasgos todos ellos que lo humanizan y lo hacen completamente cotidiano. Sin embargo, sutilmente, se nos desvela el secreto de Rush y es que éste es también Rey de Picas, un escritor pérfido, violento e implacable.

Una denuncia por plagio sirve de excusa para llevarnos al centro de la novela: el lector se va adentrando en una espesura negra dónde, confuso, descubre que el personaje es a la vez ambos escritores, y que de alguna manera son la otra cara de una misma moneda.

A la manera de Doctor Jekyll y el señor Hyde, Rush y Rey de Picas oscilan entre la contención y el convencionalismo, la fata de escrúpulos y la brutalidad . Pero no todo es blanco y negro, esas emociones aparentemente tan opuestas, en realidad, tienen un transfondo común, las pulsiones de Rush hacen que nazca Rey de Picas, Rush necesita a Rey de Picas y, a la vez, lucha por mantenerlo a raya. Por su parte Rey de Picas va ganando terreno apoderándose del débil y acomplejado Rush. La novela adquiere una densidad opaca que corta el aire.

Rey de Picas en una novela de suspense clásica, con tintes psicológicos, crítica social y un entorno bien cuidado.

Escrita con sencillez lo que la hace más intensa. Los personajes secundarios están tratados con toda delicadeza pero no son más que elementos secundarios, elementos que ayudan a mantener la tensión sobre la dualidad del personaje principal y sobre el mensaje que rezuma en toda la novela: el bien y el mal forman parte de todo ser humano, todo depende de cual de los dos gane la partida.

 

Reseña de ‘La Europa negra’ Mark Mazower

LIBRO RECOMENDADO POR: Álex Gutiérrez Taengua doctorando en historia contemporánea por la Universidad de València

 

Barlin Libros

La Europa negra Mark Mazower

La Europa negra nos presenta una visión original y atractiva de la historia de nuestro continente a lo largo del siglo XX. Lo interesante de este libro es la idea que subyace y lo recorre a lo largo de todas sus páginas. Para Mazower, el motor de la historia son las ideologías y las fuerzas que éstas accionan. Por decirlo de algún modo, concibe las ideologías como «vehículos de fe».

En base a esta idea central, Mazower construye su relato, empezando desde los inicios de lo que una gran parte de la historiografía considera el pistoletazo de salida al siglo XX: la I Guerra mundial. Y es que, puede que el inicio de la centuria suponga un límite objetivo del cambio de siglo, pero es el 1914 y el estallido de la Gran Guerra lo que acaba diluyendo definitivamente las lógicas del ancien regime. A partir de ese momento, todo estaba por re/construir.

Con el advenimiento de la paz, las dinámicas del nuevo orden pasarán a ordenarse sobre el enfrentamiento mortal entre las 3 ideologías clave para entender la pasada centuria: la democracia liberal, el fascismo y el comunismo. Sobre esta base, Mazower da un repaso general y más que convincente de todo el siglo XX europeo. Analiza el esplendor del liberalismo durante la década de los 20 y su hundimiento en la de los 30 a favor de los totalitarismos, tanto de un signo como de otro. Cree Mazower que el advenimiento de la sociedad de masas propició el colapso de unos sistemas políticos de élites, que no supieron adaptarse a las nuevas realidades, incluyendo nuevas demandas provenientes del pueblo. Este fue el caldo de cultivo del fascismo y del comunismo, movimientos populares a los que millones de personas se acogieron como respuesta legítima y más que justificada en un momento de impasse político.

Una de las visiones más originales de Mazower es la de huir del relato histórico como una teleología. Las cosas actualmente son como son, pero la labor de un buen historiador consiste en saber analizarlas en su contexto y momento, realizando un ejercicio de abstracción que en ocasiones resulta muy complicado. Al fin y al cabo, ya sabemos qué ocurrió; ya conocemos la realidad presente que nos rodea y que es resultado directo del pasado. Mazower no incurre en estos errores. Ese es uno de los motivos por los que La Europa negra, a pesar de tratarse de un libro de historia, resulta de tanta actualidad. Porque maneja el pasado en todo momento como un presente incierto del cual ya sabemos el resultado de antemano.

En este sentido, nos alerta contra la autocomplacencia liberal en el pasado con respecto a los totalitarismos. Tal y como dice en la página 48: «Benedetto Croce describió en cierta ocasión al fascismo como un paréntesis en la historia italiana, dando a entender que la democracia liberal era la condición natural del país. Muchos críticos del fascismo gustaban de ver el desplazamiento de Europa hacia la derecha como un estallido de demencia colectiva, una forma de locura de masas sobre la que debería prevalecer eventualmente la razón. Todavía hoy resulta más fácil a numerosas personas concebir la Europa entre las dos guerras como un continente descarriado por dictadores lunáticos y no como un territorio que había optado por el abandono de la demo­cracia. Amontonamos libros que retratan a Mussolini como un bu­fón, a Hitler como un fanático demente y desorganizado y a Stalin como un psicópata paranoico. Pero ¿qué puede realmente decirnos, por ejemplo, la vida de Mussolini acerca del atractivo del fascismo? Representó un fallo típicamente liberal, advirtió Michael Oakeshott en 1940, concebir al enemigo de la libertad como «el tirano aislado, el déspota» —primero monarcas y luego dictadores— y perder de vista el proceso de donde procedía en realidad el auténtico reto a la demo­cracia».

¿No resulta acaso inquietante esta visión en retrospectiva? La narrativa propia de nuestros sistemas democráticos de signo liberal, es la de concebir los extremos políticos como errores fuera de la normalidad. ¿En qué lugar nos deja a los europeos en la actualidad este referente alejado en el tiempo, que en realidad no lo está tanto? A día de hoy vemos el surgimiento de discursos polarizados y polarizantes que, bien mirados, tienden a ser vistos de manera parecida a la rescatada por Mazower en su libro para hace más de 70 años. Los extremos como la salida del redil de la normalidad; de lo que está bien. ¿Estamos condenados a repetir errores del pasado? Esta reflexión, traída a la situación política del presente, puede que sea una de las más interesantes de La Europa negra.

Pero este gran libro no acaba ahí. Tras la guerra que parte el siglo, las lógicas que ordenaban el mundo dan un vuelco. La unión efímera entre liberalismo y comunismo en contra del enemigo fascista se torna vacua, dando el pistoletazo de salida al denominado mundo bipolar. Esta partición en abstracto del mundo, llegará a plasmarse de manera material en el viejo continente, rasgándolo como si fuese una piel de vacuno. El análisis de Mazower sobre las realidades a uno y otro lado del telón es asombroso, sabiendo manejar su discurso adaptándolo según el caso.

En su opinión, el resultado final de la Guerra Fría, con el desplome de los estados socialistas y la imposición final del liberalismo político y económico, no se habría producido jamás sin el consenso que caracterizó a Europa occidental tras el final de la II Guerra Mundial. Fue el surgimiento de las dos grandes familias políticas que han estructurado la realidad política europea hasta hace bien poco: socialdemócratas y democristianos. Un nuevo statu quo que, hasta hace bien poco, aún parecía funcional y que, en su opinión, comenzó a resquebrajarse poco a poco en la década de los 70, con el surgimiento de las formas políticas neoliberales, siendo Margareth Thatcher en Reino Unido el primer caso eminentemente europeo de esta revolución conservadora.

¿Y ahora? Parece que Europa se enfrente de nuevo al surgimiento de nuevas formas políticas anti statu-quo, como ya sucediese a principios del pasado siglo, que, a tenor de los acontecimientos recientes, parecen tener un eco social relevante. ¿Se volverá a incurrir en las viejas posiciones autocomplacientes con respecto a estas nuevas formas de hacer política? ¿Es el surgimiento de estas nuevas voces que nos rodean y que han logrado influir en la agenda política, de nuevo, «errores fuera de la normalidad»?

Como conclusión, Mazower nos deja una reflexión inquietante que debería hacernos estar alerta. En sus propias palabras al final del volumen: «El auténtico vencedor de 1989 no fue la democracia sino el capitalismo […] La Depresión de entreguerras reveló que la democracia no puede sobrevivir a una gran crisis del capitalismo, y en realidad el triunfo de la democracia sobre el comunismo habría resultado inimaginable sin la reconstitución del contrato social que siguió a la Segunda Guerra Mundial. El final del pleno empleo y el comienzo de una reducción de los servicios asistenciales hacen más difícil que nunca el mantenimiento de este logro, sobretodo en sociedades caracterizadas por el envejecimiento de la población. La globalización de los mercados internacionales torna cada vez más dura para los estados-nación la conservación de una autonomía de acción; pero los mercados –como lo demuestran una serie de pánicos y derrumbamientos- generan sus irracionalidades y tensiones sociales propias […] Queda por ver si Europa será capaz de seguir un rumbo entre el individualismo del capitalismo estadounidense y el autoritarismo de Asia oriental, preservando su propia combinación de solidaridad social y libertad política».

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Barlin Libros, 2017

Libro del desasosiego. Un día en la “no” vida de Bernardo Soares

LIBRO RECOMENDADO POR:  María José Gálvez, directora de edición de Tirant lo Blanch.

Libro del desasosiego

El país invitado en la Feria del Libro de Madrid de este año es Portugal. Por eso, entre las compras que hice en la Feria, me decidí por “El libro del desasosiego. Un día en la (no) vida de Bernardo Soares”, de Fernando Pessoa, editado maravillosamente por la Editorial Funambulista.

Es Pessoa un autor inclasificable, muy oscuro y trágico, heterodoxo y maestro de la heteronimia: ha sido el propio Pessoa, Ricardo Reis, Alberto Caeiro, Alvaro de Campos y, en este libro, Bernardo Soares. Como decía Oscar Wilde, La mayoría de las personas son otras personas…

Es Pessoa bellísimo en su escritura, es perfecto en el uso del florete que es la lengua en su poesía y, como en este libro, en su prosa: “El corazón, si pudiera pensar, se pararía”. Tengo que confesar que he subrayado muchas de las frases de este libro, que no pueden estar mejor escritas, que no pueden tener una estética, una forma y un fondo, más bellos…. Admirar y deleitarse con la belleza de la escritura de Pessoa, ya son motivos suficientes por los que recomiendo leer este libro.

Pero también por la historia en sí. “El libro del desasosiego” es el diario de un día en la vida de Soares/Pessoa, que Pessoa escribió a fragmentos durante más de 20 años. Bernardo Soares, ayudante de tenedor de libros en la Baixa de Lisboa, solitario, anodino, taciturno, triste, insensible….común y mortal. Sin treguas ni concesiones al lector.

Para Pessoa, como para Calderón, la vida es sueño, y la mejor vida es la del sueño…. “fui más genio en los sueños y menos en la vida. Esa es mi tragedia”.

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La novela de mi vida. Leonardo Padura

LIBRO RECOMENDADO POR: José María Goerlich Peset. Catedrático de Derecho del Trabajo de la Universitat de València. 

La novela de mi vida

Supongo que muchos hemos conocido a Leonardo Padura a través de sus novelas policíacas, protagonizadas por Mario Conde, policía primero y, luego, investigador privado y conseguidor de libros. Desde luego, es mi caso.
La novela de mi vida pertenece, sin embargo, a otro tipo de novelas, de corte histórico. Padura nos ha ofrecido ya varias. En algún caso, se mantiene la relación con aquel personaje, como ocurre con Herejes (2013); en otros, no. Esto es lo que ocurre con El hombre que amaba a los perros (2009) y, antes, con La novela de la vida, publicada en 2002 y que se reedita ahora quizá como consecuencia del premio Princesa de Asturias que Leonardo Padura recibió en 2015.
Debo advertir que no se trata de novelas históricas en el sentido tradicional del término. Recrean, por supuesto, un hecho o un personaje del pasado. Pero no se agotan en ello, puesto que la narración llega hasta el momento presente –lo que permite en algún, como hemos visto, conectarlas con la figura de Mario Conde o, cuando menos, en la que ahora nos ocupa, con un ambiente habanero similar al suyo–.
Para conseguirlo, son varias las historias que se entrelazan. En La novela de mi vida, de hecho, son tres. Dos de ellas presentan puntos en común, la traición y el exilio; y la tercera, las pone en relación. En el tiempo presente, Fernando Terry, poeta fallido y profesor de literatura, regresa, temporalmente y tras años de exilio, a Cuba, donde se reencuentra con una parte de sus viejos amigos, los que aún viven. A su través, conocemos las razones y los efectos del exilio; y asistimos a la búsqueda por el protagonista de sus causas y, en concreto, de la traición que lo motivó.
La segunda historia es la de José María Heredia. Se trata ahora de un personaje real: Heredia, literato cubano de principios del siglo XIX, fue liberal y nacionalista en la Cuba sujeta a la colonización española a diferencia del resto de las naciones hispanoamericanas que se independizan en esta época. Como consecuencia de ello, sufrió un prolongado exilio únicamente interrumpido por un breve período de tiempo en el que se autorizó su regreso. Ello establece un claro paralelismo entre estas dos historias: la vivencia del exilio, sus razones, el regreso temporal, la recuperación de amistades y amoríos…
Pero, además, existe una conexión directa entre ambas: en su juventud, Terry había hecho sus estudios de doctorado sobre él e intenta localizar unos papeles perdidos que podrían complementarlos. Precisamente, es la búsqueda de estos papeles el objeto de la tercera y última historia entrecruzada: Terry aprovecha su regreso para buscarlos; y Padura para contarnos su (posible) historia y especular sobre su (posible) contenido. Al hilo de esta trama, es objeto de atención la masonería cubana a lo largo de los siglos XIX y XX.
Las tres historias discurren en paralelo. Pero la desorientación que ello podría provocar en el lector dura muy pocas páginas. Escritas con técnicas y registros diferentes, es perfectamente sencillo situarse en las tres, hallar las relaciones entre ellas y seguirlas sin detenerse hasta agotarlas. No debo, por supuesto, desvelar los detalles. Pero sí puedo recomendar su lectura: aparte la tensión narrativa, cada una de las tramas abre al lector un horizonte de conocimientos sobre los diferentes contextos históricos en las que se mueven. Se hace sin incurrir en pedantería alguna, antes bien con una sencillez extraordinaria, lo que es muy de agradecer. Y se encuentra en edición de bolsillo, lo que también lo es.

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Se puede explicar Cuba sin escritores ni pintores, pero no sin jugadores de béisbol.

Entrevista a Leonardo Padura,

El escritor afrima que el deporte se convitió rápidamente en una representación de la vida cubana.