Argumentación e interpretación jurídica. Isabel Lifante Vidal.

Libro recomendado por Juan Jesús Garza Onofre,
profesor de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey, México.

Desde hace ya algunos años se discute sobre las grandes transformaciones en la forma de abordar el fenómeno jurídico y en la concepción del Estado de Derecho en distintos países de Europa y Latinoamérica. A raíz de dichos cambios, más o menos ocurridos a partir de la Segunda Guerra Mundial, la sociedad ha experimentado un proceso gradual de constitucionalización del orden jurídico, es decir, una profunda variación en el entendimiento, interpretación y aplicación de la constitución; que a su vez conlleva una toma de conciencia colectiva sobre las implicaciones de dicho ordenamiento en la vida social.

A la par de esta transformación del Estado de Derecho que, en palabras de Josep Aguiló “puede sintetizarse en la formula «del Estado legal de Derecho al Estado constitucional de Derecho» (o «del imperio de la ley» al «imperio de la constitución»)”, también se ha producido un tránsito hacia el denominado paradigma postpositivista, el cual, en mayor o menor medida, concibe el Derecho como práctica social consistente fundamentalmente en argumentar.

Así, mientras el presente escenario ha renovando el interés por los usos del lenguaje en las diversas instancias jurídicas, al mismo tiempo, y de forma lamentable, parecería que bajo los complejos esquemas que postula la posmodernidad, las verdades a medias, la información falsa, y las falacias, aparentemente parecen resultar suficientes para evadir una incómoda realidad que nos rebasa. Por ello, en tiempos de la “posverdad”, resulta tan necesario como urgente echar mano de técnicas y estrategias para desenmascarar estos procesos que impiden orientar el Derecho a la consecución de determinados fines considerados como valiosos.

De ahí, precisamente, que el libro Argumentación e interpretación jurídica. Escepticismo, intencionalismo y constructivismo, escrito por Isabel Lifante, profesora de filosofía del Derecho de la Universidad de Alicante, sea una herramienta útil para cualquier persona que aspire a mejorar las prácticas sociales en las que nos desenvolvemos. Porque, en definitiva, la lectura de la obra en cuestión viene no solo a solventar una laguna en el ámbito hispanoamericano respecto al análisis de cuestiones fundamentales relacionadas con teoría del Derecho y el proceso de interpretación (haciendo un sagaz repaso desde autores clásicos como Kelsen, pasando por Guastini, Marmor y Raz, hasta llegar a Dworkin), sino que también traza un pertinente mapa de ideas generales que, indefectiblemente, implica comprender la interpretación jurídica como un ejercicio argumentativo de índole práctica.

Ya que al momento en que el punto de partida para la mayoría de las teorías que se ocupan de la interpretación jurídica consiste en considerar el Derecho como fenómeno lingüístico, la obra en cuestión, por el contrario, argumenta que no todo el Derecho puede ser reducido a lenguaje, ni siquiera las normas pueden ser identificadas con su mera formulación lingüística, y así se nos presenta una alternativa sensata y consecuente con nuestros órdenes constitucionalizados para poner en práctica un Derecho guiado por el ideal de corrección.

El nuevo libro de la profesora Lifante, en línea con Neil MacCormick, nos invita a “reflexionar sobre cuáles son los valores más adecuados para modelar las instituciones de las sociedades, los estados y las comunidades internacionales y supranacionales en las que vivimos”. Por ello, la autora, sin ánimo de ocultarlo, se decanta por “una concepción normativa de la interpretación en el ámbito jurídico que nos reenvía en último término a la necesidad de desarrollar una teoría ético-política”. Se trata de una visión adecuada que, al integrar las diversas esferas de la razón práctica, nos hace reflexionar en torno a la toma de decisiones sobre importantes cuestiones filosóficas, cuestiones, por tanto, que nos ayudan a comprender de mejor manera el Derecho, y también nuestra sociedad.

 

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Hozuki, la librería de Mitsuko

Hozuki, la librería de Mitsuko.Nórdica ediciones

Libro recomendado por Vicente Ferragut, librería Tirant lo Blanch

 

Si en “La librería“, la novela de Penelope Fitzgerald llevada al cine con gran éxito
por Isabel Coixet, relata la incertidumbre que genera la llegada de una nueva librería a
un pequeño pueblo inglés en los años sesenta, y lo que representa la cultura y la sed de
sabiduría contra las tradiciones y las costumbres que generan el inmovilismo en esa
población rural, la novela de Shimazaki le da un enfoque totalmente distinto al
tratamiento de la librería como lugar común en la que sucede la vida y el devenir de los
personajes que la protagonizan.

Hozuki, la librería de Mitsuko”  es una novela corta, en la que el personaje principal,
Mitsuko, posee una librería de libros de lance en una pequeña población japonesa, con
gran fondo en libros de filosofía, donde comparte vida y espacio con su madre, y su hijo
Taro de siete años, inteligente y mudo. Para mantener la librería y a su familia Mitsuko
trabaja un día a la semana en un club de alterne.

Un día una mujer distinguida, esposa de un diplomático, entra con su hija, que entabla
amistad con Taro, de la misma edad, y este hecho crea un nexo común entre las dos mujeres.

Pero la historia es lo de menos. O no.

La novela habla de mujeres y sus relaciones familiares, sus vínculos materno filiales, y
de mujeres que cargan sus historias con valentía y siguen adelante.

La novela esta escrita con gran delicadeza y sensibilidad, al estilo de “Seda” de
Baricco, o “El amante” de Marguerite Duras, aportando constantes incursiones a las
tradiciones niponas, y muy especialmente a la escritura en kan-ji o hiragana, que
enriquece la lectura del relato, donde la importancia de las palabras y lo que esconden o
lo que desvelan, toma relevancia en el conjunto de la historia, aunque el hilo conductual
de la narración está en la imagen de persona “normal” que transmite la protagonista,
donde poseer una librería es símbolo de equilibrio y sensatez, lo que esconden los
secretos de la vida y, vivirla, sea como sea, en una historia que merece la pena ser
contada.

Su madre, creyente católica, habla sobre la fe con su hija…

“prefiero la filosofía. La fe es creer, la filosofía es dudar… “.

 

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La uruguaya extraordinaria

Libro recomendado por Paloma Gandía, estudiante de Periodismo de la Universitat de València.

“La uruguaya” de Pedro Mairal.

No es fácil coronarse en un país como Argentina. La patria de Borges, de Cortázar, de Bioy Casares, de Sábato, de Piglia, de Pizarnik o de Storni. Una de las cumbres de la literatura española. La misma Argentina que hoy sufre por la corrupción y trata de recuperarse del letargo económico. Ante esta situación, aparece un pequeño libro nacido en Buenos Aires que se convierte en uno de los fenómenos editoriales del 2017. La uruguaya, de Pedro Mairal, lleva a sus espaldas siete ediciones mientras espera la adaptación cinematográfica. Un monstruo literario fabricado solo con 142 páginas y una prosa mágica.

Mairal nos narra una historia sencilla: la de Lucas Pereyra, un escritor entrado en la cuarentena que, ahogado por las deudas, se traslada a Montevideo para recoger un dinero que no puede recibir en Buenos Aires. Durante su viaje, Lucas nos cuenta dos historias de amor. O desamor. La primera, la de su esposa, con la que se encuentra estancado debido al tedio provocado por una vida monótona. La segunda, la de la uruguaya, la mujer que inunda sus sueños e imaginaciones. Ambas historias cruzadas entre sí, despertando dudas, deseos y esperanzas en el protagonista.

A través de sus monólogos interiores, Lucas reconstruye su pasado, su presente y su futuro. La crisis de los cuarenta, la fragilidad de las relaciones humanas, la solidez de la paternidad, el deseo desaparecido que sacude al cuerpo de repente, los vaivenes de la vida… Todo es abarcado por la prosa de Pedro Mairal. No faltan las referencias a Borges o a la Maga de Cortázar. También menciona a Batman, a Messi, a Luis Suárez. Su escritura invade todos los rincones de lo cotidiano hasta formar un conjunto extraordinario. A ello contribuye un uso excelente de la primera persona y el registro de un vocabulario coloquial que no excluye palabras malsonantes ni vulgarismos y que, sin embargo, resuena poético en la cabeza del lector.

Mairal innova con el lenguaje, experimenta con el ritmo de la lectura e incluso se atreve a realizar guiños a la prosa latinoamericana del siglo XX. El avistamiento de unos ovnis en el cielo de Montevideo nos transporta por un breve momento al realismo mágico que crearon autores como García Márquez, Alejo Carpentier o el mismo Borges.

El autor, al igual que hace su personaje Pereyra, traspasa con La uruguaya las fronteras argentinas y la exporta a otros rincones de habla española. Es la novela que consagra a Pedro Mairal como uno de los mejores escritores latinoamericanos y lo sitúa en la cumbre la narrativa española actual.

 

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París era mujer. Retratos de la orilla izquierda del Sena

PARIS ERA UNA MUJER Retratos de la orilla izquierda del Sena Andrea Weiss, 2014 Editorial Egales

Libro Recomendado por: Guadalupe Bohorques, Profesora de Derecho Constitucional y Ética   de la Universidad Europea de Valencia.

Andrea Weiss, 2014

Prólogo de Elina Morando.
Traducción de Concha Cardeñosa.

París era mujer es uno de esos libros que, de antemano, sabes que te va a capturar. Y lo sabes porque el lugar y la época que describe son irrepetibles y porque el tema es de tal interés que, contrariamente a lo que suele suceder, al libro lo precede una película del mismo título.
La autora del guión cinematográfico y del libro, Andrea Weiss, es heredera de la investigación inaugurada por otro libro inspirador que le sirvió como punto de partida para escribir este ensayo, y que con el tiempo, se convirtió en un libro de culto. Me refiero a Las mujeres de la Rive Gauche, escrito por Shari Benstock y editado por primera vez en España por Lumen, en el año 1996.

El libro, en su totalidad, retrata de forma individual y colectiva la vida de la comunidad de mujeres que existió en el París en la década de los años 30, hasta el estallido de la segunda guerra mundial, teniendo como figuras principales a las editoras Silvia Beach, fundadora de la librería Shakespeare and Company y Adrienne Monnier, propietaria de la Maison des Amies des Livres, y, por ende, al resto de las mujeres venidas de distintas partes del mundo y que formaron aquel singular colectivo de artistas .

La estructura del libro queda dividida en 5 capítulos y un epílogo al que se añaden numerosas fotografías de la época, retratos, dibujos y fragmentos inéditos de las obras de estas mujeres, cuyo frente en común era la verdadera devoción por una ciudad que adquiere todo el protagonismo, tanto en su vida como en su obra, y cuya libertad se ajustaba a la necesidad creativa de todas ellas y a su forma de ver y entender el mundo.
La personalidad de estas mujeres, su labor al servicio de la literatura y el arte, sus complicadas relaciones personales, su red de apoyo y la conexión con sus compañeros artistas de aquellos años, conforman la trama de este ensayo que no tiene desperdicio. En este sentido destaca la importancia que tuvo la labor de Silvia Beach en el mundo editorial y particularmente en la edición del Ulises de Joyce, y la genialidad e influencia de Gertrude Stein entre sus compañeros y amigas de generación.

Desfilan entre sus páginas nombres propios y personalidades fascinantes, entre las que se encuentran las novelistas Colette y Djuna Barnes; las poetisas H. D. y Natalie Clifford Barney; las pintoras Romaine Brooks; las editoras Bryher, Alice Toklas, Margaret Anderson y Jane Heap; las fotógrafas Berenice Abbott y Gisèle Freund, la periodista Janet Flanner, y las artistas Solita Solano y Thelma Wood, entre otras, quienes formaron parte esencial de aquel entorno legendario.

Es este un libro que no solo recupera la memoria de mujeres que forman parte de la vanguardia artística de los años veinte y treinta en París, sino que nos muestra que en una época la creatividad y la solidaridad fueron de la mano en una ciudad de la que Adrienne Monnier llegó a decir: “No podría irme de aquí ni en sueños, sería imposible, sería como si un órgano pudiera irse a otra parte del cuerpo”.
Cabe decir que este ha sido uno de esos libros que se quedan guardados en la memoria y que he leído despacio y saboreándolo para prolongar el placer de su lectura.

 

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Un judío con suerte.

Vida con estrella, de Jiri Weil.

Libro recomendado por Martí Domínguez

Un libro precioso. Se puede hablar del nazismo como lo hizo Jonathan Littell (Las benévolas), describiendo sin pudor los más mínimos detalles del holocausto, con una precisión angustiante, o llenando cada página de poesía y humanidad, como hace Jiri Weil en esta novela. Las peripecias para sobrevivir del judío Josef Roubicek en la Praga ocupada por los alemanes son el pretexto para la descripción descarnada de la maldad. Los otros, los que viven sin estrella, los que no le dejan subir al tranvía, los que lo humillan y, finalmente, los que lo condenan al exterminio (del cual se salva por su buena mala suerte), son descritos con una mirada incrédula, como si todo aquel mundo fuese extraño e irreal. El protagonista se refugia como sepulturero en el cementerio de Praga, y allí cultiva una pequeña huerta entre los nichos, alimentándose de una verdura que nadie quiere, y que a su vez es su salvación. Con paradojas de este estilo, Weil consigue crear un relato lleno de ternura y humanidad. Vida con estrella es un bello canto a la vida, a la inteligencia y a la esperanza. No es de extrañar que Philip Roth o Harold Pinter la consideren un chef d’oeuvre. Pocas obras narran el holocausto con tanta maestría, mostrando toda la crueldad de la ocupación nazi.

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Mindhunter /El cazador de mentes

Mindhunter. Cazador de Mentes. John Douglas. Editorial Crítica

Libro recomendado por: Vicente Garrido Genovés profesor de Criminología de la Universidad de Valencia

Mindhunter /El cazador de mentes un libro de 1995 traducido ahora debido al éxito de la serie de Netflix con el mismo título. Tiene, hoy en día, el sabor de lo añejo, casi de testimonio histórico de una época: los años en que la sociedad moderna descubrió y se horrorizó en consecuencia con la comprensión cabal de que un tipo de asesino particularmente diabólico se paseaba por nuestras calles.

Douglas aparece como protagonista del libro; él es el narrador, a caballo con su biografía personal, sabiamente entrelazada con los episodios donde se explica la actividad criminal del serial killer, algunos muy célebres, y la labor de la policía estatal o del FBI para capturarlos.

Lean Mindhunter / Cazadores de mentes y comprenderán por qué se hizo célebre la Unidad del Ciencias del Comportamiento (UCC) del FBI, que entraría en la leyenda con El silencio de los corderos, pero también los lectores avezados se darán cuenta del abismo que separaba la investigación criminal de la Criminología. Esta era algo teórico, un lujo que podían disfrutar los estudiantes e intelectuales: el crimen, la sangre de las víctimas, no entendía de diagnósticos psiquiátricos o teorías sociológicas. Había que ponerse manos a la obra para detener al psicópata.

Se comprueba esa tensión durante el libro: él actúa como un científico cuando interroga (junto con Robert Ressler, otro perfilador célebre salido de la UCC) a los asesinos seriales, quiere comprender por qué iniciaron su sed de violencia gratuita y el modo en que actúan, pero al mismo tiempo la palabra “ciencia” le produce desconfianza, porque muchas veces crea teorías que ayudan a exculpar al criminal o a minusvalorar o criticar la labor policial. Bien, Douglas, con la ayuda del periodista que le da forma al libro, no puede resolver el enigma de lo que él mismo encuentra: que la gran mayoría de los killers que entrevista sufrieron una infancia de pena (con madres dominantes y abusivas, en la mejor tradición de Psicosis de Alfred Hitchcock), pero que a pesar de todo son unos sádicos que merecen morir bajo la pena capital.

Ese es el nudo gordiano de la criminología violenta, pero el lector no puede esperar sofisticación analítica en este libro; ni falta que hace. Cazadores de mentes está escrito a mayor gloria de Douglas y del FBI, pero qué diablos, fue el primero de una serie que nos puso negro sobre blanco que, si existe el Maligno en el mundo, este tiene nombres y apellidos en forma de un asesino en serie organizado o desorganizado. Tipos como Ted Bundy, Richard Ramírez, El hijo de Sam o John ‘Wayne’ Gacy. Y, por encima de todo, Ed Kemper, quien explicó con un desconcertante diálogo preciso cómo funcionaba su mente asesina. Y esto es lo que queremos leer, sí, son los monstruos de la modernidad. Y llegaron para quedarse.

 

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Un día en la vida de Iván Denísovich

Un día en la vida de Iván Denísovich. Alexandr Solzhenitsyn. Editorial Tusquets

LIBRO RECOMENDADO POR: María José Gálvez, Directora de edición en Tirant lo Blanch.

Un día en la vida de Iván Denísovich, de Aleksandr Solzhenistsyn, en la edición de Tusquets.

Reconozco que leer “Un día en la vida de Iván Denísovich” desde la cama, en el día de Reyes, me genera cierta sensación de culpabilidad. La crueldad que se describe en esta novela corta, cercana al relato histórico y a la autobiografía traspasa con mucho los límites de las palabras.

“Un día…” describe un día normal, un día sin sorpresas, sin sobresaltos, un día más de supervivencia, en la vida del preso Iván Denísovich, alias Shujov, condenado a 8 años de trabajos forzados en un campo de trabajo soviético y sin embargo, un libro que describe las terribles condiciones de vida de los presos en un campo de trabajo de la estepa siberiana: el frío, el hambre, la enfermedad, el esclavismo…. y el miedo…con la única voluntad no doblegada que la de sobrevivir.

Solzhenitsyn Premio nobel de Literatura, publicó esta novela en 1962 en la revista Novy Mir – previa autorización de Nikita Jrushchov, en un gesto por distanciarse del estalinismo- fruto de la experiencia de su propia condena a trabajos forzados en un gulag de Kazajistán.

Este libro es una denuncia de la terrible realidad de los campos de trabajo soviéticos, es un testimonio histórico que ha ayudado a recrear la imagen de los Gulag y de las atrocidades allí padecidas. Es un libro con un argumento dolorosamente sencillo y real, que me hace recordar que en nuestra comodidad cotidiana damos por sentada la libertad y la dignidad, los bienes más preciados que tenemos hombres y mujeres.

Recomiendo la lectura de “Un día en la vida de Iván Denísovich” por su belleza, por su sencillez, por su crudeza y sin duda, por el aprendizaje de la historia más reciente que me ha proporcionado.

 

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La semilla del Odio

JAVIER ESPINOSA/MÓNICA G. PRIETO Editorial Debate

LIBRO RECOMENDADO POR:  Salvador Vives López. CEO en Tirant lo Blanch.  

La verdad es que estas Navidades he leído dos libros que hablan del mal, casi del mal absoluto. El primero es el magnífico comentario a la película El Silencio de los Corderos , escrito por Vicente Garrido y Virgilio Latorre y el segundo el libro objeto de este comentario, La semilla del Odio . He de decir que hablando los dos del mal el primero se refiere a “malos” individuales (psicópatas básicamente) y este segundo La semilla del Odio habla del mal colectivo. Del infierno colectivo.

El libro es un magnifico documental y sobre todo vivido reportaje que comienza en 2002 con los momentos anteriores a la invasión de Irak y acaba con la retirada de las tropas aliadas en 2010, dejando al lector con la duda de si el infierno en la tierra allí vivido – que es la directa antesala del Estado Islámico -fue provocado premeditamente por los occidentales o no. En todo caso – sea así o no – lo que ocurre hoy es hijo de las acciones militares y políticas desarrolladas por la alianza internacional en la que participó España y que invadió Irak. El que siembra vientos recoge tempestades.
El texto, en lo que para mí es uno de sus mayores aciertos, combina acertadamente la explicación de lo que podríamos denominar es el marco general de cada situación, el contexto, con muchas entrevistas a personajes y vivencias que nos acercan de forma realista al Irak del momento.

Ya que Rafa Domínguez, el coordinador de este blog , es condescendiente conmigo voy a terminar señalando dos escenas de películas que me vinieron a la cabeza cuando acabe de leerlo:

La primera está en “La Guerra de las Galaxias” , creo que concretamente en El retorno del Jedi , cuando el maestro Joda envía a Luke a vencer su miedo a una oscura y profunda cueva donde se encuentra con Darth Vader  y alli descubre que es su padre . El terror que somos nosotros mismos.
Y la segunda en la película de Apocalipsis now , cuando la expedición termina y tras un dantesco último tramo , un aterrador Coronel Walter E. Kurtz interpretado por un esplendido Marlon brando proclama El horror…el horror

 

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La séptima función del lenguaje. Laurent Binet

 

La septima funcion del lenguaje. Laurent Binet Editorial Seix Barral

 

Libro recomendado por : Francisco Blasco Gascó

Catedratico de derecho civil  de la Universidad de Valencia,  Director del Máster Oficial en Abogacía de la Universidad de Valencia

Nos han dicho que al principio fue el verbo. El verbo es la palabra y es la acción. Pero el verbo, palabra, necesita un logos previo, una idea que expresar, una razón; mientras que el verbo, acción, se proyecta hacia el futuro. Quien controla la palabra propia puede controlar la acción ajena y, por tanto, la sociedad. ¿Es esto posible?

La séptima función del lenguaje va por estos derroteros, llevados a la política (francesa de los tiempos de Mitterrand y de Giscard d’Estaing), al sexo, al mundo de los estructuralistas y de los semiólogos. Todos desfilan por la novela de L. Binet como en una obra de teatro donde los personajes son, a la vez, magníficos y patéticos, magnánimos y miserables, y donde gana el más listo en las circunstancias temporales en las que se desarrolla.

La lectura de la novela de Binet es imprescindible (si hay algo imprescindible en este mundo); es inteligente e irónicamente fina y pone de manifiesto que no son necesarias más de setecientas páginas para escribir una magnífica novela. Lo que no sé es si su lectura no es parte de la séptima función del lenguaje. No te fíes, lector.

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Delitos contra la humanidad y genocidio: genética de dos conceptos en Philippe Sands, Calle Este-Oeste

Calle Este-Oeste. Philippe Sands. Editorial Anagrama

Libro recomendado por Luis Arroyo Zapatero.
President de la Société Internationale de Défense Sociale y catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha.

En los últimos años se han publicado numerosas monografías sobre los crímenes del nacional-socialismo y sobre la construcción de la respuesta aliada de las primeras Naciones Unidas a los mayores responsables nazis con su enjuiciamiento por un Tribunal penal internacional. Sus efectos sobre el concepto de la responsabilidad penal en estructuras de poder y sobre el nacimiento del Derecho penal internacional son evidentes hoy. Sin embargo, superar mediante un sofisticado enjuiciamiento de esta clase el desnudo ejercicio de la victoria con una justicia sumaria es algo cuya génesis merece la pena desentrañar, entre otras razones porque se advierte que en las “innovaciones” jurídicos penales no solo son relevantes la atrocidad de los hechos, sino la agudeza del intelecto humano, en especial de los juristas de oficio.

La cuestión de la atrocidad de los hechos y de sus autores la logró trasladar Jonathan Littell –un judío norteamericano que escribía en francés y vivía en Barcelona- con su Les Bieveillants, Premio Goncourt de 2005 ( Las Benévolas, RBA, Barcelona 2007) y en 2010 publica una síntesis de su extraordinaria tesis de Estado Christian Ingrao, Croire et détruire (Fayard, Paris 2010), en español Creer y destruir ( Acantilado, Barcelona 2017), que se complementa con su La promesse de l’est, espérance nazie et génocide, 1939-1943, (Du Seuil, Paris 2010) y Les chasseurs noirs. La brigade Dirlewanger (Perrin 2006).

El interés por Núremberg y en todas sus dimensiones ha comenzado a manifestarse ampliamente, sobre todo desde el tiempo de la creación de la Corte Penal Internacional. A su vez, se han abierto los archivos de la Comisión de Naciones Unidas para Crímenes de Guerra, cerrados en las primeras semanas de la guerra fría a fines de 1948, que se había convertido en el “secreto mejor guardado” en este campo, como dice William Schabas al introducir el primer congreso en 2013 sobre esta cuestión (cfr. The United Nations War crimes Commission and the origins of international criminal justice ) cuyas actas se publicaron en el Criminal Law Forum de 2014. Ya lo había abordado Arieh Kochavi en Prelude to Nuremberg Allied War Crimes Policy and the Question of Punishment, North Caroline University Press, en el 2005. Este mismo año de 2017 se ha publicado por Dan Plesch Human rights after Hitler. The Lost History of Prosecuting Axis War Crimes, (Georgetown Uni. Press, 2017) que da cuenta detallada de este proceso, con varios documentos, que se complementan con muchos otros en su web, todo ello prologado por el titán supérstite de los fiscales de Núremberg, Benjamín Ferencz.
Pues bien, en esas estaba quien suscribe bien entrado el mes de agosto cuando el ilustre administrativista Jose María Rodriguez de Santiago me advierte de la aparición de la obra de Philippe Sands, editada con el poco acertado título en inglés y en español, Calle Este-Oeste, en contraste con el de la edición francesa: Retour à Lemberg. Es un libro imprescindible, que pone de manifiesto la génesis de las ideas que sustentaron las innovaciones jurídicas fundamentales que cristalizaron en Núremberg y la vida de los personajes y peripecias vitales de quienes las elaboraron. La traducción, de Francis J. Ramos Mena, es muy cuidada.
Sands, profesor de Derecho Internacional y abogado en litigios de Derechos Humanos ante tribunales internacionales era bien conocido por sus libros sobre Derecho ambiental internacional, Armas nucleares y Tribunal Internacional de Justicia y sobre Delitos contra la humanidad. Pero lo que le va a hacer de conocimiento universal es este libro que un buen día decidió componer en la búsqueda de los orígenes de su familia, proveniente de esa tierra de Centroeuropa que en 40 años llegó a pertenecer sucesivamente a Austria, Polonia, Alemania, Unión Soviética y hoy a Ucrania. Su capital Lemberg, en alemán, o Linov o León, era ciudad relevante con Universidad a la que acudían a estudiar desde todos los lugares de la región que lleva el nombre de Galitzia. Una región multiétnica, multicultural y multinacional. Pero de todas las “nacionalidades” o culturas, la que llevó la peor parte baja todas las dominaciones fueron los judíos, victimas primero de desplazamientos y limpiezas étnicas y luego del exterminio directo.
El abuelo de Sands había huido ya a Viena a estudiar y de allí tuvo la suerte de emigrar a Francia antes de que Hitler cerrara las fronteras y echara la zarpa sobre todos los judíos. Solo su madre y una tía, en una espectacular aventura, se salvaron entre decenas de parientes. Lo que le sorprende además es que esa misma Universidad de Lemberg a la que le han invitado a dar una conferencia, era en la que con apenas 4 años de diferencia había estudiado el padre de su maestro Hersh Lauterpacht, fundador del Derecho internacional científico en Gran Bretaña y otro personaje relevantísimo para nuestro campo, Rafael Lemkin. Así, a la propia búsqueda detectivesca del destino de su familia incorpora el proceso vital de los juristas citados que van a encarnar respectivamente dos grandes principios jurídicos contemporáneos. En primer lugar, Lauterpacht, que construye la idea de una declaración de derechos humanos garantizados internacionalmente frente a los Estados, a los que se había de negar el derecho sobre la vida y la libertad de “sus” ciudadanos. Lemkin, más conocido para el público en general, es el creador del concepto de genocidio y que, aunque no lograra introducirlo en el catálogo de los delitos de Núremberg, logró convencer después a todo el mundo y dio lugar a la Convención Internacional contra el Genocidio en 1948. Sobre Lemkin hay numerosas publicaciones. Antonio Elorza y Araceli Manjón-Cabeza han preparado entre nosotros en 2015 la edición de sus escritos en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, entre los que se incluye la ponencia que solo pudo remitir a los organizadores del Congreso de la Unión Internacional por la Unificación del Derecho Penal que organizó en Madrid Don Luís Jimenez de Asúa. Lemkin, fiscal entonces en Varsovia, no fue bien visto por su Ministerio de Justicia para viajar a Madrid. Les debió parecer demasiado que otro judío más compareciera como polaco principal y además como cualificado interviniente en el Congreso, junto con Emil Stanislas Rappoport, quien tras la guerra fue Presidente del Tribunal Supremo. A pesar de todo, y aunque su trabajo no fue objeto de debate, logró que se publicara con las actas del Congreso
Tuvo Lemkin en esos años una intensa actividad académica, traduciendo la legislación penal soviética y prestando atención general a los nuevos Derechos penales autoritarios, especialmente de Italia. Huyó a tiempo de la invasión de Polonia y se refugia en Estocolmo donde comienza a recolectar todos los boletines oficiales alemanes generales y de los territorios ocupados, que obtiene merced a sus contactos con diversas embajadas, construyendo un gigantesco archivo que trasladara penosamente desde Suecia, pasando por las URSS hasta llegar a Seatle, para instalarse como profesor invitado en la campestre Universidad de Duke, donde con tan rica documentación que ha ido incrementando con sus contactos en Washington compone el tratado expositivo del horror legislado por los nazis: Axis Rule in occupied Europe, que publica su patrocinador en EE.UU. el Carnegie Endowment para la Paz Internacional en la temprana fecha de agosto de 1944. A partir de estos trabajos fue capaz de encontrar un nombre para la atrocidad que cuando tuvo conocimiento de ello Winston Churchill exclamó que era un delito “sin nombre”: genocidio.
Lauterpacht, había terminado sus estudios de doctorado en la London School of Economics en 1925, tras pasar por la Facultad de Derecho de Lemberg y Viena. Abandonó Polonia camino de Inglaterra al fracasar en la obtención de la cátedra en Lemberg, con el propósito de continuar allí su formación en Derecho penal internacional y de que su joven esposa pudiera seguir sus estudios musicales. Toda su obra traía causa en la preocupación de que los Estados no tuvieran un derecho de vida y muerte sobre sus ciudadanos, sino que todos los seres humanos merecen una protección internacional frente a cualquier despotismo, frente a la mera protección de los grupos sociales y otras minorías que se estableció tras Versalles, con especial intensidad en la recién constituida Polonia independiente.

Mientras Lemkin compone sus “Axis Rule” en Durke y construye el concepto de genocidio como un instrumento de protección singular de los grupos y las minorías, Lauterpacht que desconfía de esa protección de grupos, construye una teoría general de la protección internacional de los derechos humanos de todo individuo, que ofrecería en 1945 cono An International Bill of the Rigths of Man, en el que emerge el concepto de “crímenes contra la humanidad”.

Solo después de Núremberg llegaron a conocer Lauterpacht y Lemkin que sus respectivas familias han sido aniquiladas. Durante el juicio pudieron ver de cerca de entre los 22 acusados al Gobernador General de Polonia, Hans Frank, anteriormente asesor jurídico de Hitler y Ministro de Justicia, que había sido responsable directo en el territorio del exterminio de los judíos y de las familias de los dos juristas citados, por la mano de Wachter, Gobernador de Galitzia, de más de 130.000 personas en un solo mes, agosto de 1942. Lo narró el Fiscal ruso en la presentación de la acusación.

Philip Sands recibió una casual invitación a la Universidad de Lemberg que aceptó con el interés acrecentado por conocer el lugar de sus ancestros e intentar entrar en contacto con algún familiar supérstite. En ese momento anuncia la detectivesca búsqueda de información sobre su familia y sobre los demás protagonistas, en archivos oficiales y en los particulares de Europa y América. La de su propia familia requiere también labor de detective, pero logra esclarecer las razones por las que su abuelo emigra en 1938, su abuela se queda en Viena, pero su hija, madre de Sands se traslada a Paris con solo unos meses de vida. Reconstruye la vida – y la muerte- de casi todos y descubre así el terrible destino de la judería europea. Ni siquiera Einstein pudo salvar a sus dos hermanas. La abuela de Sands vivió en la misma calle de la pequeña ciudad cercana a Lemberg en que lo hizo que el propio Hersch Lauterpacht, en la Lembergstrasse, en las eras germánicas o calle Este – Oeste en todas las otras.

Mark Mazower en su recensión a la obra de Sands dice que la mayor parte del material más apabullante del libro es personal. Por fortuna es así pues solo el detallado comienzo tras las pistas de sus familiares, las circunstancias de cada cual, sus aficiones y oficios y la geografía de sus vidas nos ayuda a los lectores a superar la ansiedad que produce ese viaje por la geografía de la atrocidad que son los hechos derivados del nacionalismo y los conflictos sociales y políticos de ese tiempo. Así, conocer que Lauterpacht se inspiraba para escribir su tema de los derechos humanos en la música y letra de la Pasión según San Mateo y que, a su vez, era la que más repetidamente se interpretaba en el castillo del” Rey” de la Polonia ocupada, quien a la vez se llevaría al otro mundo a la familia del primero y a todos sus congéneres, o saber que su ejecutor Otto von Wachter, reclamado por los soviéticos junto con Frank se libró de los juicios y de la ejecución protegido por el Obispo nazi Hudal, rector del colegio teutónico de Santa María del Anima, en la clandestinidad en Roma, donde tempranamente falleció de una hepatitis galopante adquirida en la frías y contaminadas aguas de Tíber en 1949, para su consolación en el Hospital del Espíritu Santo. Tiene razón Mazower, hay mucho de “personal” en el libro.

La tensión y la pasión del texto impide a los lectores juristas dejar de las manos el libro hasta concluir sus 550 páginas y, al final, entendemos mucho mejor dos conceptos que se forjan entonces y que hoy no sueltan la primera página de los periódicos: genocidio y crímenes contra la humanidad.

 

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