La muerte de un pequeño burgués. Franz Werfel.

La muerte del pequeño burgués. Franz Werfel. Ediciones Igitur

Libro recomendado por José Félix Escudero Pitarch

Regirant els calaixos de la meua biblioteca vaig trobar fa unes setmanes, un llibre de l’escriptor austríac, Franz Werfel i com que el record era prou llunyà vaig buscar els elements biogràfics necessaris per situar-lo al seu temps material i literari. Resultà ser que aquest autor, coetani i amic d’alguns dels escriptors més importants de la primera part del segle XX, Robert Musil, Hermann Broch, Joseph Roth o Franz Kafka, per només mencionar els més significatius, ja disposava als quatorze anys d’un important recull de versos que recitava amb veu ferma i tornant pels cafès literaris de Viena dalt d’una cadira. Va ser protegit des de bon començament per Max Brod, el mentor de Kafka i no va parar de fer poesia, novela, teatre i assaig de manera abundant i amb gran èxit fins que va haver de fugir del nazis i emigrar als EEUU, on va morir en la dècada dels anys cinquanta.

Popularment se’l recorda per la Canción de Bernadette, duta tambè al cinema, però aquest recull de novel·les curtes, tres. Intitolat, La muerte del pequeño burgués, és una meravella literària, una peça d’orfebreria textual per on s’esmicola tota la vella sabiduria, tota la tristor i tota la decadència d’una època i d’ imperi com el Austro-hongarés.

Un centenar i escàs de planes en son suficients per fer palés el naixement d’una nova manera d’entendre l’escriptura, no debades l’autor que us porte hui a aquesta plana, va ser un dels fundadors del moviment cultural de La Nueva Viena i de l’expressionisme literari.

Res tan precís i minuciós com la despulla emocional i física del personatge del relat de La muerte del pequeño burgués. Res tan senzill i comprometedor alhora que aquestes poques planes d’excel.lent escriptura. Un segle hi cap, també una manera d’entendre la vida d’una mació, de moltes nacions, que s’apagava al ritme que els pulmons del protagonista treien l’últim alé. Imprescindible.

 

Millenium 4, Lo que no te mata te hace más fuerte

Lo que no te mata te hace más fuerte. millenium 4. David Lagercrantz. Editorial Booket

Libro recomendado por Sheila Cubas Domínguez

En esta ocasión, Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist se ven envueltos en una terrible trama internacional casi por casualidad. Mikael, por un lado, está siendo objeto de una serie de ataques que están menoscabando su credibilidad como periodista que hacen peligrar su continuidad en Millenium.  Lisbeth, por su parte, ha descubierto unas actividades inquietantes que proceden, en parte, de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense, la NSA. El nexo de unión de ambos es, esta vez, Frans Balder, un investigador especializado en Inteligencia Artificial, y su hijo autista August, quienes están en peligro debido precisamente a esta investigación sobre IA. Lisbeth tendrá que enfrentarse a numerosos obstáculos, incluida la policía, ya que las garras de sus enemigos son largas y alcanzan cualquier lugar donde intente esconderse. Además, una antigua rival aparece de nuevo en su vida, por lo que Lisbeth debe también enfrentarse a su pasado.
David Lagercrantz, el escritor elegido para dar continuidad a la saga Millenium, es un digno heredero de Stieg Larsson. La historia, enredada en un complicadísimo juego de poder que involucra a diferentes organizaciones legales y no legales, se desarrolla con un ritmo trepidante y atrevido, dándole al lector la información justa para que quede atrapado en la trama sin posibilidad de escape. Nuevos personajes y nuevos misterios se entrelazan en esta nueva entrega de la saga que no puede dejar indiferente a nadie.

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Propuesta de acuerdo sobre el lenguaje inclusivo

Libro recomendado por Esteban Bérchez

Pocos temas hay tan controvertidos hoy en día como el del lenguaje inclusivo. Adoptar unas posturas u otras puede llevar a malos entendidos e incluso a juzgar a una persona de lo que no es. Por ello no es de extrañar que Grijelmo, uno de los expertos más perspicaces y rigurosos de la lengua castellana, empiece —con una muestra de honestidad— tildando su libro de “documento abierto a sugerencias, enmiendas y correcciones, incluso a ser desechado en su totalidad”. A lo largo de diez capítulos aborda el tema desde las dimensiones propias de todo lingüista, la diacronía y la sincronía, insistiendo repetidas veces y casi como hilo conductor que no es la lengua la que es machista, sino el uso que se hace de ella. El libro trata la creación del masculino genérico “como consecuencia de la importancia de la mujer” y no “como fruto de la dominación de los varones”; las duplicaciones, tan habituales en la actualidad y a veces tan innecesarias; y los recursos adoptados por algunas personas para incluir en un mismo morfema tanto a hombres como mujeres (la terminación –es, les niñes, en vez de los niños y las niñas; la arroba, que ni siquiera es un signo lingüístico, trabajador@s; o la x, impronunciable en castellano, trabajadorxs). Habla también Grijelmo del lenguaje identitario, es decir, aquel que se erige como símbolo del feminismo: sororidad, patriarcado, heteropatriarcado, androcentrismo, micromachismo, Mansplaining, techo de cristal…, términos identitarios (lo mismo que jueza o género) que, más allá de asumirlos o no, “sirven para identificar los conflictos y, al nombrarlos, crear la conciencia de que existen”. Apunta las reformas que ha hecho el DRAE en este ámbito y las mejoras que, en opinión del autor, todavía le faltan por hacer. Analiza el mal uso de la palabra género, acaso por una errónea traducción del inglés gender, en expresiones del tipo “igualdad de género” o “perspectivas de género” y propone —todo su libro, como bien indica el título, es una propuesta además de un estado de la cuestión— otras expresiones del tipo “igualdad sexual” y “perspectiva feminista”. Y asimismo critica, por impreciso e inexacto, el uso de expresiones como “violencia intrafamiliar, familiar, en el hogar o doméstica”. Especial interés tiene como colofón y recopilación de sus ideas principales el “Borrador de propuestas de acuerdo sobre lenguaje inclusivo”, 36 propuestas en 8 páginas que desean “ofrecer un marco que pueda ayudar a una aproximación de posturas cada vez más necesaria”, a la vez que despertar la reflexión en el lector.

Un trabajo este, en conclusión, tratado desde un respeto exquisito a la variedad de opiniones y sustentado en una amplia bibliografía sobre el tema y un conocimiento profundo de la lengua castellana. “La mejor manera de hacer que la lengua española deje de ser machista —apunta Grijelmo recogiendo las palabras de José Luis Mendívil, profesor de la Universidad de Zaragoza— es que lo dejen de ser sus hablantes”.

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Financiarización y derecho a la vivienda, una relación controvertida

Los Años de la Crisis de la Vivienda

Los Años de la Crisis de la Vivienda. Sergio Nasarre Aznar. Editorial Tirant lo Blanch

Libro recomendado por Fernando Zunzunegui

El acceso a la vivienda en propiedad o en régimen de alquiler viene asociado al desarrollo de la economía financiera. La compra de una vivienda constituye la principal operación en la vida familiar y se suele financiar hipotecando la vivienda. A su vez, el mercado de capitales permite captar recursos para adquirir inmuebles destinados al alquiler. De este modo, el desarrollo del mercado financiero contribuye a la creación de un mercado inmobiliario capaz de ofrecer distintas alternativas habitacionales. Es un proceso vivo, en constante cambio. La tecnología financiera conocida como Fintech crea plataformas de crowdfunding que permiten financiar la adquisición de viviendas apelando al ahorro del público. Surgen así alternativas a la financiación bancaria que todavía domina el mercado inmobiliario. Hay una simbiosis entre el derecho a la vivienda y la vivienda como activo financiero. Es una asociación de la que se saca un provecho mutuo. Para la familia, la financiarización facilita el acceso a la vivienda, para la banca o los inversores es un negocio lucrativo. La vivienda es un bien inmueble que sirve de garantía al préstamo o es el objeto de las inversiones de fondos inmobiliarios dedicados al alquiler.

Sobre esta tensión entre el derecho a la vivienda y su consideración como un activo financiero se ocupa el libro de Sergio Nasarre, catedrático de Derecho civil, consultor internacional, “Los años de la crisis de la vivienda” bajo el subtítulo “De las hipotecas subprime a la vivienda colaborativa”. Su perspectiva es histórica, con un análisis del marco legal como base para proponer reformas estructurales. Con este enfoque, analiza en profundidad el mercado de la vivienda en Estados Unidos para tratar de explicar la crisis subprime que estalla en 2008 con la quiebra de Lehman Brothers. Fue una crisis vinculada a la ingeniería financiera, en particular al empaquetado y distribución de títulos hipotecarios. Tras diseccionar el origen y desarrollo de esta crisis hipotecaria, Nasarre estudia la crisis en España, la respuesta de los jueces y la tardía reacción del legislador, para concluir con una propuesta de marco legal para la vivienda desde la perspectiva del Derecho civil.

Es una obra mayor, monumental, de 650 páginas con medio millar de referencias en 1.796 citas. Que falten menciones a la mejor doctrina como a Matilde Cuena, catedrática de Derecho civil especialista en crédito responsable o Alberto Tapia Hermida, catedrático de Derecho mercantil experto en titulización hipotecaria, no le resta valor. Es una obra imprescindible para entender las relaciones entre el mercado hipotecario y el derecho a la vivienda. De hecho, siendo Sergio Nasarre una referencia mundial para entender y sacar lecciones de la crisis de la vivienda no se comprende que no fuera invitado a comparecer en la Comisión parlamentaria de investigación de la crisis financiera. Su informe final habría salido enriquecido con sus aportaciones. Una pena que no contemos con la opinión de los mejores con demasiada frecuencia.

Acierta Nasarre al centrar su estudio en la búsqueda de un equilibrio entre la tensión que sufre la vivienda “al ser a la vez un activo financiero y un derecho humano”. Es un tema políticamente sensible1. En su opinión: “La vivienda es un terreno abonado para lobbies y políticos de toda índole”. De ahí, la dificultad de dar una respuesta adecuada a una crisis cuyos efectos comenzaron siendo “financieros y económicos”, y que más tarde “se tornaron sociales y luego políticos e, incluso, territoriales”. Sin datos contrastados, remarca Nasarre, se inició un «proceso de ensayo-error» de cambio legislativo, con una reacción apresurada de la judicatura y de las comunidades autónomas que ha generado “dispersión legislativa e inseguridad jurídica”. Ante la pasividad del legislador surge una jurisprudencia que decide en equidad no en Derecho, lo que provoca, según Nasarre, una “inseguridad jurídica que ha afectado a la fortaleza de la hipoteca como garantía”. La solución no puede venir ni de una jurisprudencia de rescate social que el autor califica de “robin-prudencia” ni de una “legislación apresurada intervencionista”. En su opinión, “solo desde el Derecho civil es posible crear una infraestructura legal sólida y coherente sobre el concepto de vivienda y dotar de contenido tangible el «derecho a la vivienda»”. El estudio de la evolución histórica del derecho a la vivienda le hace desconfiar del mercado financiero. Considera Nasarre que “no debería estar permitido especular con primeras viviendas”. Estas afirmaciones dan para un buen debate doctrinal. Desde otra perspectiva, se puede considerar que el derecho a la vivienda es un derecho poliédrico que requiere un tratamiento multidisciplinar de las ciencias sociales, y que, desde la perspectiva del Derecho, desborda la tradicional distinción entre derecho civil y derecho mercantil, y entre Derecho público y Derecho privado. Forma parte del nuevo Derecho de la regulación de la vida económica. No es posible estructurar el derecho a la vivienda desconectado de la financiación de la vivienda.

Lo cierto es que en el problema de la vivienda ha faltado la perspectiva financiera. La concesión responsable de crédito es la mejor forma de evitar el sobreendeudamiento que provoca incumplimientos, ejecuciones hipotecarias y desahucios. La regulación financiera exige al banco que contrata un préstamo hipotecario actuar “de manera honesta, imparcial, transparente y profesional teniendo en cuenta los derechos y los intereses de los consumidores”. Conociendo las prácticas bancarias, Nasarre se pregunta si “¿no estamos realmente contentándonos con un “brindis al sol”, pues legalmente se le está exigiendo [al banco] incurrir en un conflicto de intereses, que difícilmente sabrá resolver y que añade incertidumbre —ergo costes para todos— a este negocio?”. Pero es precisamente la perspectiva original de la regulación financiera, que se separa del tradicional caveat emptor, el elemento diferencial que permite equilibrar la relación banco-cliente.  El objetivo de la regulación del préstamo hipotecario es lograr que el cliente pueda acudir al crédito orientado por un profesional al que no le está permitido anteponer su interés al interés del cliente. El banco debe ser transparente y desvelar sus conflictos de intereses. Tiene prohibido vincular productos para multiplicar sus ganancias y, si se presenta como asesor, debe actuar en interés del cliente. Sólo integrando el régimen civil del préstamo hipotecario con la regulación financiera es posible crear un sistema sostenible y equilibrado.

Las crisis sirven para probar la resistencia de las instituciones. El parón económico de COVID-19 ha repercutido en el derecho a la vivienda. Con independencia de su forma de tenencia, se han aprobado moratorias para protegerlo, ya sean del pago del alquiler o de las cuotas hipotecarias. Estas medidas de urgencia desvelan la vinculación esencial que existe entre el derecho a la vivienda y su financiación. Para hacer frente a la emergencia sanitaria se ha aprobado un estado de alarma que ha confinado en sus viviendas a toda la población. Esta medida ha puesto de relieve las dificultades de separación social en las viviendas compartidas como vías intermedias de tenencia entre la propiedad y el alquiler. A esta problemática no es ajena la obra de Nasarre como ha puesto de relieve en un reciente artículo. Ni las cooperativas de vivienda ni otros subproductos de la economía colaborativa “pueden funcionar como alternativas reales y universales al dominio, especialmente a un dominio sostenible y a unos arrendamientos equilibrados”.  Hablamos, dice Nasarre, “de privilegiar a unas docenas de familias para que decidan, aun habiéndolo conseguido ellas con ayuda pública, quién puede entrar (y quién debe salir) en cada vivienda de un determinado edificio y en qué condiciones, recuperando una suerte de vinculaciones medievales sobre el edificio”. Es claro en sus argumentos y rotundo en sus críticas.

La obra de Sergio Nasarre sobre la crisis de la vivienda resulta imprescindible para entender la raíz del problema y sus posibles soluciones, que en su opinión deben ser estructurales y no meramente paliativas. Propone Nasarre una revisión de la hipoteca, para «ser más flexible». Es partidario de una «variedad de tenencias funcionales». Es imprescindible que España se dote de un continuum de propuestas que vayan desde el alquiler social a la vivienda libre en propiedad, pasando por la vivienda social, las tenencias intermedias de propiedad compartida o la “vivienda colaborativa”. No obstante, descarta por privilegiadas las propuestas politizadas de vivienda colaborativa. En la situación actual, opta por lo más tradicional, la vivienda en propiedad con una ventana abierta al “arrendamiento urbano de vivienda incentivado (nunca impuesto)”.

El confinamiento de COVID-19 permite reconsiderar vivir en el centro de las grandes ciudades a cualquier precio. El teletrabajo y la economía digital impulsan un nuevo equilibrio territorial. En opinión de Nasarre, las políticas de vivienda deben ir acompañadas de políticas de territorio para que “nuestros jóvenes puedan quedarse donde han nacido”, lo que puede contribuir a dar solución a la “España vaciada”.

Estamos ante una obra original en su análisis y valiente en sus propuestas. Es la culminación de un cuarto de siglo de labor académica. Un texto denso sobre un tema complejo que no se puede resumir en un eslogan de Twitter como nos dice el autor al comienzo de la obra. Por esta razón llama la atención que Sergio Nasarre se haya lanzado en esta red social a compartir una frase diaria sobre la crisis de la vivienda. Un lujo para sus lectores. Me quedo con estas dos frases del autor. “No existen fórmulas mágicas ni soluciones sencillas a problemas complejos, como el de la #vivienda”. “No pueden comprenderse en toda su dimensión ni las causas ni las consecuencias de la #crisis de la #vivienda sin el #Derecho.” Y añado un epílogo: “No puede entenderse la crisis de la vivienda en España y sus posibles soluciones sin leer el libro de Sergio Nasarre”.

1 Así lo indicábamos en nuestro informe encargado y publicado por el Parlamento Europeo: “Mortgage credit, in particular when the mortgage is for the debtor’s habitual residence, affects the fundamental right to housing[…]Just like derivatives, housing finance ‘is politically sensitive’ since it triggered the financial crisis”. Vid. Zunzunegui, F.: Mortgage Credit, Study requested by the European Parliament’s Committee on Economic and Monetary Affairs (ECON), junio 2018, p. 10.

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Lo que le falta al tiempo

Libro recomendado por José Félix Escudero Pitarch

Esta que os reseño es una fantástica novela y no al revés, una novela fantástica. Por el lenguaje que utiliza, ancho como un gran río, libre y susurrante como un arroyo, parecería que se mete en el territorio de las literaturas de Carpentier, Roa Bastos o incluso de Bioy o de Borges, pero no. Esta es una novela que refleja la incesante y atormentada búsqueda de la plenitud de todos y cada uno de los personajes importantes del libro, el pintor Cádiz, su mujer, la fotógrafa Sara Miller y la pintora Mazarine, discípula del pintor español afincado en París y supuesta descendiente de La Santa, una figura esencial de la secta de los Arts Amantis, corriente de pensamiento religioso herético entroncada en Los Cátaros.
La autora, escritora colombiana que dirigió en Barcelona una de las más creativas agencias de publicidad y se pasó de modo abrupto y rutilante a la creación literaria, se mueve con enorme destreza por el laberinto emocional que se crea tras la aparición en la vda de madurez del pintor Cádiz de Mazarine, una solitaria y excéntrica aprendiz de pintora que se mete en su taller a recibir clases y acaba conmocionando el entorno anímico, sociológico y vivencias de cuantos la rodean. El halo de milagrosa energía que Angeles Becerra le concede a Mazarine, acaso derivada de la posesión secreta de una antiquísima reliquia, es tan poderoso que exige un lenguaje de partidas resonancia mágica al hecho relatado.
Por momentos es una novela barroca, por momentos se ajusta al realismo mágico, pero la sensación es una derivada del esfuerzo de la autora por relatar de modo contundente los afanes de plenitud de todos y cada uno de los personajes. La trama es esencialmente emocional, gira en torno a la posesión satisfecha e insatisfecha de quienes ostentan las riendas de la ficción, la gran fotógrafa americana, el pintor español, creador del movimiento del dualismo mágico, el hijo de ambos, Pascal, un siquiatra con carencias afectivas derivadas de una educación alejada de sus padres, Mazarine y Jéremie, un miembro de la secta cátara que investiga sin cesar los pasos de Mazarine a la búsqueda de los restos incorruptos de Sienna, símbolo de las creencias de su secta.
El amor que despierta la pintora huérfana en el pintor español y en su hijo Pascal es de proporciones gigantescas, las mismas que dimensionan la búsqueda de la plenitud creativa del matrimonio y las mismas que los llevan al reconocimiento explícito de una decadencia imparable.
A ratos te gustaría una rebaja de la intensidad narrativa, pero no puedes abandonar este relato de vida plena, de muerte al acecho, de Resurrección y esperanza. No os cuento el final de esta hermosa novela. Es uno de los tres posibles que tenia la novela y no es el más improbable,al pasar la última página, se oye de fondo un enorme suspiro.

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El espíritu del tiempo

El espíritu del tiempo. Martí Domínguez

El espíritu del tiempo. Martí Domínguez. Ediciones Destino

Libro recomendado por Rafael Domínguez Romero

El espíritu del tiempo” de Martí Domínguez obra ganadora del Premi Llibreter de València a la mejor novela de 2019 y Premio Òmnium de narrativa 2020 llega ahora traducido por el propio autor al castellano.
Una novela intensa y dura con un principio sobrecogedor, que nos adentra en un mundo de horror, que como un tsunami arrasó la Europa intelectual y altiva del siglo XX.
Utilizando como narrador a un científico, especializado en el comportamiento de los animales, el autor nos introduce en esa gran incógnita que siempre hemos tenido.
¿Cómo es posible que una sociedad tan poderosa intelectualmente como era la alemana y austriaca fuera capaz de llegar tan lejos con el holocausto judío?
La soberbia mezclada con una falta absoluta de moralidad arrastró a una sociedad teóricamente superior avalada por las grandes universidades y las cátedras más importantes de Europa a lo que fue la búsqueda de la superioridad racial basada en el antisemitismo visceral imperante en toda Europa.
La separación de más de 200 mil niños de sus familias para entregarlos a familias arias porque cumplían los requisitos físicos y así poder repoblar los territorios conquistados con una población debidamente germanizada.
El exterminio sistemático de judíos, gitanos y todos aquellos llamados “subhumanos” por el régimen nazi, el deber genésico de los alemanes a repoblar la nación, que dió pie a la aparición de las “Lebesborn” por parte del líder de las SS Heinrich Himmler , donde jóvenes arias eran puestas a disposición de los oficiales de las SS para engendrar una raza pura, fueron prácticas fundamentadas en criterios científicos respaldados desde las más altas autoridades universitarias de una Europa cegada por “el espíritu del tiempo”.

El quid de la novela es ver como el nazismo no era algo oculto, que nadie veía, y así tranquilizamos nuestras conciencias, y como una sociedad se puede dejar arrastrar por una ciencia sin conciencia. Una lectura que sin duda no le dejará indiferente.

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Hija de la Fortuna, Isabel Allende

Libro recomendado por Sheila Cubas Domínguez
Allende nos narra en esta novela la vida de Eliza Sommers, una huérfana criada en el seno de una familia inglesa en el Chile de mediados del siglo XIX. Eliza es una mujer extraordinaria que no encaja en los cánones establecidos para las mujeres de su época. La búsqueda de su amor perdido la embarca en un viaje por California; tierra de hombres solos enloquecidos por la fiebre del oro, y prostitutas en busca de fortuna. Su amigo y protector, el médico chino Tao Chi’en la ayuda a iniciar esta aventura. En esta búsqueda, Eliza se cruzará con otras mujeres que han construido su vida al margen de los hombres. Aprenderá que debe guiarse por los deseos de su corazón y no por las reglas establecidas.
Eliza Sommers es una heroína sin capa. Criada como una señorita de bien según las rígidas reglas de etiqueta de la sociedad inglesa, demostrará que su voluntad es inquebrantable. A sabiendas de lo que deja atrás, renuncia a su familia y a una vida acomodada para ir a buscar a su amor perdido. Durante su búsqueda, se encontrará en una tierra hostil donde su condición de mujer la puede poner en peligro, por lo que debe reinventarse para poder sobrevivir. En el camino, aprenderá mucho de otras mujeres que también viven su vida al margen de los hombres. Un gran secreto develado y un hermoso desenlace marcan el final de esta historia, donde las mujeres dueñas de su destino son las protagonistas.

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Lugares donde el dolor se calma

Libro recomendado por José Félix Escudero Pitarch

Supuse que había cosas escondidas detrás de ese magnífico título. Conocía al profesor, al filósofo que lo había escrito, pero nunca había leído nada de él. Me puse a hacerlo aún después de ver el índice, donde abundan decenas de lugares italianos, Cumas, Palermo, Cineccittá, Nápoles, Taormina, por suponer que serían referencias clásicas para ilustrar otras interpretaciones. Lo son, por cierto, pero nada que esté preestablecido, nada ya leído o invocado. El libro del ex Ministro de Cultura del gobierno de Zapatero, César Antonio Molina,  es misteriosamente un libro de viajes o mejor de recreaciones de lugares donde estuvo con anterioridad y de los que conserva aromas, sensaciones, imágenes provechosas, ecos de voces de otro tiempo, lecciones de maestría, indagaciones y asombros.
La cosa empieza en Nápoles, en pasadizos en la ladera del Vesubio, donde resuenan las voces de Virgilio, enterrado cerca, en Cumas y del emperador Augusto hablando con Agripa en los inicios del reinado del primer emperador de Roma. Uno intuye en ese primer relato viajero el amor por el conocimiento con que el profesor reseña su andadura. Hay citas clásicas, repeticiones de versos magistrales, diálogos cruzados y una grandiosa precisión en los detalles.
El camino sigue con una impecable lección que el autor le da a su hija sobre la Fontana de Trevi, y uno que ha ido de turismo a Roma, agradece esa delimitación de líneas, procesos y sueños que se extienden ante la mirada de una joven a quien su padre ofrece, en bandeja, el preciado tesoro del amor por la cultura clásica.
Otra estación nos lleva al Panteón y en este caso la gracia de lo leído estriba en que las palabras las dicta la boca de un enamorado de esa construcción única, que ya jubilado, dedica horas a contarle a quien quiera oírle, los detalles más significativos de esa construcción asombrosa donde se encuentran los restos de Rafael y en su tumba uno de los epitafios más bellos jamás escritos. Seguimos leyendo y se nos explica la verdad de los retratos del gran pintor siciliano Mantegna, esparcidos por los mejores museos del mundo, para pasar a continuación a descubrir los vericuetos palaciegos por donde discurrió la vida de Giovanni Tomasso di Lampeusa, el autor del Gatopardo.
Descubrimos también el café de la Vía del Corso donde la filósofa María Zambrano escribió muchas de sus reflexiones del exilio imperioso que le tocó vivir en la primera década de los años cincuenta, mientras resuenan lejanos los pasos de Antonioni, De Sica y Visconti, en el inmenso jardín cinematográfico de los estudios de Cinecittà, recorridos con ojos ávidos por este profesor, cinéfilo que nos lleva de la mano con sus bellas, bellísimas palabras, a través de un tiempo anterior que nos ha hecho ser como somos y ha contribuido poderosamente a la civilización occidental.
Si por mi fuera, este libro, se ría una asignatura obligatoria en segundo de bachiller y en las universidades de letras. Está tan bien escrito y descubre tantas cosas hermosas, que efectivamente uno se calma y en el caso de que se lleve dentro un dolor propio o ajeno, éste decrece para dar paso a las mejores iluminaciones intelectuales. No deliro, no exagero cuando os digo lo que ahora os digo. Es cierto que para sacarle todo el jugo que atesora hay que haber leído mucho y haber amado mucho la poesía, la arquitectura, el cine, la pintura y la filosofía, pero si así no fuera tampoco importa. En alguna de sus centenares de páginas, cualquier lector encontrará una fruta deliciosa que morder, una frase seductora, un pasadizo por el que acceder a la belleza.

 

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El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes

El verano que mi madre tuvo los ojos verde. Tatiana Tibileac. Editorial Impedimenta

Libro recomendado por Paloma Gandía.

Hay libros crueles y libros hermosos al mismo tiempo, libros que consiguen anegar los ojos en lágrimas y libros que suscitan emociones diversas como pueden ser la rabia y la añoranza. Libros que deseas terminar pero al mismo tiempo querrías prolongar. “El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes“, escrito por Tatiana Tibuleac, es uno de ellos. La historia de Tibuleac desgarra al lector: la autora moldava escribe sin fisuras en su primera novela sobre la tormentosa relación entre una madre y su hijo. Narrada en primera persona por Aleksy, el propio vástago, la novela relata el último verano – y el antes y el después – que ambos pasaron juntos.
La madre del protagonista está a punto de morir de cáncer y dedica sus últimos meses a veranear en Francia con su hijo, que la odia y desea su muerte. A partir de entonces, el perdón y la reconciliación van abriéndose paso entre el resentimiento y el sufrimiento. Aleksy recuerda ese verano años después, cuando ya es un reconocido artista a quien el psiquiatra le recomienda escribir sobre aquellos días para superar el bloqueo creativo del que no logra salir. Entre sus páginas desfilan personajes variopintos, subtramas angustiosas, y sentimientos como el dolor y la pérdida. Un dolor frágil e intenso que se transmite al lector y le obliga a recordar, a añorar, a llorar.
Tibuleac – traducida en España por Marian Ochoa de Eribe – escribe una melodía triste y bella, cargada de metáforas, aforismos, capítulos breves, y guiada a través de una extraordinaria prosa poética en la que los ojos verdes de la madre protagonista cobran una especial relevancia. Se transforman en el hilo conductor de una historia fascinante, que recuerda a otras propuestas sobre la maternidad como “Apegos feroces“, de Vivian Gornick, o “Nada se opone a la noche“, de Delphine de Vigan. Literatura que reflexiona sobre las relaciones maternofiliales y que encumbra a Tibuleac como una de las propuestas europeas más sugerentes de la actualidad.

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El infinito en un junco. La invención de los libros en el mundo antiguo

El infinito en un junco. Irene Vallejo. Ediciones Siruela

Libro recomendado por Esteban Bérchez

Antes de hablar del libro que nos ocupa, vayan mis disculpas a los lectores de esta reseña por excederme en la extensión esperada —y demandada por el regidor del blog—, pero pocas veces un libro me ha resultado tan sugerente y sobre todo tan sugestivo y no sentiría la reseña completa si no reproduzco algunos fragmentos de la obra para mostrar el estilo de la autora y sobre todo para incitar al público a devorar el libro. Lo acabé hace semanas y todavía lo saboreo releyendo sus páginas, escarbando en las fuentes antiguas en las que se basa y haciendo acopio de los libros (y películas) que tan estimulantemente se citan.

No hay nada, en mi opinión, que perfile mejor nuestra vida —por lo menos de una forma poética— como las lecturas que han dejado su impronta en nosotros. He leído varios comentarios sobre este libro, que en sus pocos meses de vida ya ha recibido varios prestigiosos premios y se ha reeditado seis veces, que lo han descrito como “un viaje a la cuna del pensamiento y del conocimiento, a través de la historia de los libros. Una defensa del mundo clásico” o “un ensayo divulgativo”, y la autora se ha sentido reconocida con esas valoraciones, lo cual demuestra cuán diversas son las percepciones que tienen las personas de un mismo libro y todas, sin excepción, son válidas. Me permito entonces añadir mi propia etiqueta al libro —aunando las críticas de otros— y así de alguna forma imprimo mi particular percepción. Se trataría a mi entender de una “autobiografía libresca”, que no “literaria”, pues no se percibe como ficticia, sino entrelazada o trenzada —usando una metáfora recurrente en el libro— por innumerables lecturas de muy diferentes épocas, temas y autores que han marcado, influido o embelasado a la autora. La propia Irene Vallejo afirma en una entrevista que en absoluto ella es la protagonista del relato, sino todos aquellos que han participado en la historia del libro, anónimos o no. No obstante, no es esa mi percepción. Y pido disculpas otra vez por apoderarme como lector de una valoración —acaso errónea— del libro.

Ese “autobiografismo”, no obstante, no merma la enjundia, calidad e interés del libro, al contrario, aumenta su atractivo. Se trata, El infinito en un junco, de una profunda investigación realizada y pulida durante tres años sobre la historia del libro, dividida en dos extensos bloques, uno dedicado a Grecia y otro a Roma, pero con idas y venidas constantes a otras épocas. Sus páginas están plagadas de información, reflexiones, datos, pero quizá lo más llamativo sea la anécdota, elevada a una categoría etnográfica de primer orden. Pocas cosas muestran la esencia de una persona, una comunidad o una época como las anécdotas que entorno a ellas se cuentan y la autora lejos de desdeñarlas —como muchos investigadores hacen— las incluye en la trama de su argumentación, sin encorsetarse en rígidas convenciones literarias.

De normal cuando leo un libro, sobre todo si trata del Mundo Antiguo, lo subrayo y anoto para después extraer ideas que pueda emplear en mis clases o investigaciones. He hecho lo propio con este libro, pero sobre todo he subrayado párrafos, frases, expresiones que me han acariciado la vista, la mente y el oído (las he releído en voz alta para captar la sonoridad). Y es que, si algo tiene destacable Irene Vallejo y de lo que hace gala en todos sus libros es una sensibilidad especial y un lenguaje sedoso, metafórico y a la vez actual, para decir las cosas. Por ejemplo, cuando a mis alumnos les hablo de Alejandro Magno les nombro la megalomanía del conquistador macedonio que, entre otras cosas, fundó innumerables ciudades con su nombre. Pues bien, esto mismo lo explica Irene Vallejo con las siguientes palabras: “Plutarco cuenta que Alejandro fundó setenta ciudades. Quería señalar su paso, como esos niños que pintan su nombre en las paredes o en las puertas de los baños públicos (“Yo estuve aquí”. “Yo vencí aquí”). El atlas es el extenso muro donde el conquistador inscribió una y otra vez su recuerdo” (p. 30). Al hablar de Los persas, “la obra teatral conservada más antigua del mundo”, dice: “Siempre me ha fascinado que Esquilo, después de luchar contra los persas cara a cara, cuerpo a cuerpo y mirándoles a los ojos, después de ver morir a su hermano en combate, cerca de él, llevara al escenario la pena de sus enemigos derrotados. Sin burla, sin odio, sin generalizar culpas. Y así, entre el duelo, las cicatrices y el afán de comprender al extraño, empieza la historia conocida del teatro” (p. 179). Al comentar el cuidadoso y delicado arte de la encuadernación dice: “El cuerpo de los libros desarrolló un nuevo elemento anatómico al que hemos llamado ‘lomo’, como si nuestras lecturas fueran tranquilos animales de compañía. Desde entonces escribimos en esas dóciles espaldas el título de cada obra, y nuestra mirada puede viajar con rapidez a lo largo de los estantes de una biblioteca identificando por el lomo los ejemplares que en ella dormitan”(p. 320)… ¿se puede decir mejor? Y en cuanto a variedad de acertadas metáforas vaya su reflexión sobre los títulos de los libros: “Tras una larga travesía entre la indiferencia de los siglos, los títulos se han transformado en poemas mínimos; barómetros, mirillas, ojos de la cerradura, carteles luminosos, anuncios de neón; la clave musical que define la partitura venidera; un espejo de bolsillo, un umbral, un faro en la niebla, un presentimiento, el viento que hace girar las aspas” (p. 360). Podría transcribir muchísimas citas más de este tipo —hermosas, concisas, eficaces—, pero dejo que sea el lector el que las busque a lo largo de las más de cuatrocientas páginas de esta obra que, lejos de parecer extensa, se hace corta.

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